Costumbres y Tradiciones, Cultura Maya, Divulgación, Lenguaje Maya, Mérida, Yucatán

Fórmulas mágicas relacionadas con la cría y el cuidado de los animales

Secreto para que broten bien los pollitos

La señora que tiene pollitos brotando tiene que evitar lavar mientras brotan, pues los pollitos saldrían del cascarón con la garganta retorcida, como la ropa retorcida al exprimirla y morirán.

Secreto para cuidar a los pavitos

La persona que encama huevos de pava, tiene que evitar tomar miel mientras están encamados, pues se secarían los huevos; ni tomar cerveza, pues los pavitos brotarían borrachos y no podrían picar, y morirían. Debe evitar también comer mondongo.

Este secreto tiene “su contra”. Si la persona que encamó los huevos de pava quiere tomar cerveza o miel (o comer mondongo), para evitar los efectos negativos, tomará un bollito de masa de maíz, lo mojará con cerveza, miel o mondongo, según el caso, y se lo dará a tragar a la pava clueca, “invitandola”. Así, no se descompondrán los huevos, ni brotarán los pavitos borrachos.

Secreto para que no le dé viruela a los pavitos o pollitos

Para proteger a los pavitos o pollitos de la viruela, se les cose en la cabeza un hilo rojo.


Secreto para que un gatito sea buen cazador

Cuando un gatito doméstico comienza a cazar ratones, para que sea buen cazado, no debe decir:

tu chuká ch´o

Cazó un ratón

Se debe decir:

Tu chuká kéej

Cazó venado

Fuente:

Celinda Gómez Escalante. Fórmulas Mágicas. Editorial Bassó S.A. de C.V. 1995. Edición Única.

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Hanal Pixan: Mirando de cerca la muerte

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La conmemoración de los Fieles Difuntos o Hanal Pixan (“comida de animas”) posee un significado más grande que, según Hilaria Maas Collí, no consiste solo en colocar la comida en la mesa, sino que requiere de una preparación de varios días: limpiar los patios y la casa, preparar los manteles, recordar los guisos preferidos de los parientes difuntos, lavar toda la ropa sucia para no dejar trabajo a las almas, en fin, se espera la llegada con cariño.

Se habla del alma como una persona viva, se recuerdan sus consejos, sus enseñanzas, su bondad o su maldad porque según como vivió en la tierra, así será recordado. La actitud es semejante a la espera de un pariente que vive lejos.

Las familias suelen comentar cómo fueron sus difuntos en vida y no los condenan, al contrario, piden que Dios se compadezca de sus almas y rezan más por ellos. Aunque en vida pudo haber hecho sufrir a los familiares, estos esperan con cariño la llegada del Hanal Pixan para recibir con afecto y generosidad la visita del alma deseando que goce de felicidad.

Las familias preparan su altar por convicción personal, por afecto a alguien que esperan para convivir durante el Hanal Pixan. El alma regresa a visitar a sus familiares: sería una pena para él llegar al hogar sin ser esperado, encontrar la casa sucia y sin nada de alimento preparado, eso significaría un olvido total de los familiares.

Existen narraciones que se contaban acerca de ese olvido. Por ejemplo, dicen que en un pueblo existía un hombre que no creía en el regreso de las almas y no preparaba nada para ellas. Llegó el día del Hanal Pixan y no compró ni pan ni chocolate para no convidar a las almas de sus familiares muertos. Pero al amanecer del dia 31 de octubre, entre sueños oía murmullos en la cocina, el ruido del batidor y salió para ver quienes conversaban en la cocina, el susto que se llevó fue grande, vio la cocina llena de personas vestidas de blanco desayunando. Entonces comprendió que las almas de sus familiares habían regresado a su hogar, pero nadie los convidó al desayuno, ni fueron esperados por nadie. Ellos solos habían preparado su desayuno para enseñar al familiar vivo que volvieron para convivir con él, aunque éste no se acordó. El señor tacaño contó a sus hijos lo que vio y prometió esperar el alma de sus parientes para el Hanal Pixan y ser generoso con ellos, pero no pudo cumplir con su promesa porque murió ese mes de noviembre. Como castigo de las almas hacia él, tuvo que cargar las ofrendas y velas que recibieron de regalo las almas durante el Hanal Pixan. Se cree que el alma de las personas que mueren durante el mes de noviembre no dejan pronto este mundo, ellas tendrán que cargar las ofrendas que recibieron todo los difuntos durante la conmemoración de los fieles difuntos. Por eso, se recomienda esperar con cariño a las almas para convivir con ellos, debe ser un encuentro familiar entre vivos y muertos

Al llegar el 1 de noviembre, a temprana hora, se ofrenda el desayuno, se colocan las jicaras grandes de chocolate, “pan bueno” de mantequilla, batido u hojaldrado. A las 8 de la mañana, en casí todos los hogares, las mujeres comienzan a preparar los mucbilpollos. Al mediodía cuando se sacan los pibes del horno (de estufa o enterrados), se acostumbra hacer la ofrenda del Hanal Pixan en la mesa y además de poner zaramullos, toronjas y demás frutas de la época, así como los dulces y el xek (de mandarina, china o naranja dulce, jícama, con sal y limón).

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Según la tradición, después de colocar las ofrendas, las familias acostumbran encender las velas y las resinas aromáticas (incienso, estoraque) y rezar oraciones, generalmente rosarios, siguiendo la conducción de una rezadora o rezadero expertos llamados para la ocasión. Entre los rezos se debe mencionar los nombres de los difuntos.

Al termino de cada rezo, una vez que las almas ya han degustado los alimentos, se reparte pan entre los asistentes. De esta forma, tras la exposición de los guisos y viandas ofrendados, estos ya pueden ser consumidos por los ofrendantes o parientes vivos -según afirma Catalina Rodríguez- después de pronunciar las siguientes palabras: “Ayer los muertos tomaron la gracia y ahora los vivos comeremos la grasa”, en alusión a la creencia de que los finados se han llevado el alimento y dejaron lo que solo llena, sin nutrir.

El Ochovario o Bix

Si el 2 de noviembre es una visita obligada al “santo cementerio” para arreglar las tumbas, a la semana siguiente se hace el bix u ochovario, que es una costumbre un poco menos usual (muy difundida en el interior del estado de Yucatán y áreas de la zona maya del la península), pero que en los casos en que se realiza se celebra con la misma solemnidad que el Día de Muertos. Durante los días siguientes al Hanal Pixan se continua rezando frente al altar y se sigue depositando ofrendas, ya que se cree que las almas de los difuntos permanecen con sus familiares esos días.

Recuperado de:

El hanal pixan: encuentro amoroso entre vivos y muertos

Hanal Pixan. Colección Monotemáticos. Editorial Dante S.A. de C.V. Marzo 2013

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Juegos Yucatecos: La Kimbomba

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En Yucatán existen numerosos juegos que practican tanto los niños de la ciudad como del campo, y también aquellos que realizan los adultos. Entre los juegos tradicionales de los niños sobresale la Kimbomba o Timbomba.

Juguete hecho de madera, que consta de dos piezas: un palo de aproximadamente 20 cm de largo y lo que se denomina propiamente como la kimbomba o timbomba, que es un pedazo de madera más pequeño de forma oval. Los pasos de este juego van encaminados a obtener el mayor número de puntos bateando la pieza menor del juguete con el palo de mayor tamaño, desde un cuadro que se pinta en el suelo y al cual le llaman “casa”.

Kimbomba

La forma de jugarlo varía, pero por lo general las reglas de la Kimbomba imitan de algún modo a las del beisbol. Este juego puede jugarse por dos personas o más. Para batear la Kimbomba se le pega en un extremo y cuando está en el aire se le golpea para alejarla lo mas que se pueda, mientras el otro jugador trata de atraparla antes de que caiga al suelo, si lo logra obtendrá tres “auts” (out), pero si no lo consigue recoge y tira la Kimbomba en la dirección del cuadro para tratar de pegarle al palito de 20 cm que se deja ahí despues de batear, si le da, hará un aut (out), si no le atina, el bateador hace un cálculo del número de palos que puedan caber entre la casa y el lugar hasta donde la Kimbomba fue lanzada, si el cálculo se sobrepasa, automáticamente se genera un aut (out); si no, el número de palitos contados hasta llegar al juguete, serán los puntos a favor del bateador. También se puede hacer doble aut cuando el jugador contrincante tira la kimbomba bateada hacia el cuadro o casa y ésta queda montada encima del palito o la recibe al primer brinco. Para que el receptor pase a batear deberá de hacer tres auts en cualquiera de las tres formas mencionadas. El juego es ganado por quien alcanza la puntuación acordada antes de iniciar al partido.

Para consultar:

Amaro Gamboa, Jesús. Hibridismos en el Habla del Yucateco. Ediciones de la UADY. 1984

Amaro Gamboa, Jesús.Vocabulario del Uayeismo en la Cultura de Yucatán. Ediciones de la UADY. 1984

Amaro Gamboa, Jesús. El Uayeismo en la Cultura de Yucatán. Ediciones de la UADY. 1984

Divulgación, Historias y Leyendas, Mérida, Yucatán

La Esquina de la Tucha – Julio Amer

La tucha

La esquina de “La Tucha”, en el cruzamiento de las calles 57 por 66 del barrio de Santiago, como muchas otras tiene varias historias, una es la más conocida y figura incluso en un letrero que está colocado junto al ladrillo de piedra con su imagen, empotrado en la pared, y que viene siendo la narración oficial, según el historiador Juan Peón y Ancona; otra, que es más bien una fábula, recopilada por el cronista de la Ciudad Jorge H. Álvarez Rendón, y una más, que puede ser la real, y que era la que contaban nuestros abuelos.

“Tucha” viene del maya xtuch y es un pequeño mono del género atele que habita en las selvas de la Península de Yucatán y que está en vías de extinción. Es parecido al mono araña (chango), pero un poco más pequeño y bastante feo. Su orina y excrementos tienen un olor muy desagradable y penetrante, por eso los antiguos mayas lo consideraban un ser maligno y le tenían temor. A causa de ello le dicen “tucha”, que viene de “tucho” (espanto, coco, demonio, etc.). Es común entre los yucatecos decir “Te asustó el tucho” o “se te apareció el tucho”…

Mencionándolas en orden cronológico por la época en que se dan estas narraciones, comenzaremos con el relato de Álvarez Rendón, que es más fantástico que real, y es más bien un cuento o fábula que enseña que la soberbia siempre es castigada, mientras que la humildad, premiada.

Esta antigua leyenda cuenta que en el ya lejano año de 1635, por el barrio de Santiago, vivía en una majestuosa mansión un potentado español, don Alfonso de Arévalo y Narváez, con su esposa Candelaria Fuensalida y sus seis hijos, cinco de ellos varones, y la menor y consentida Josefa Margarita Petronila Aurora Carlota de Arévalo y Fuensalida, de 12 años de edad.

La ya casi adolescente de kilométrico nombre –así se acostumbraba bautizar a las hijas en épocas de la Colonia– tenía un carácter insoportable, era egoísta y caprichosa. Y había razones para ello, pues la niña era muy bonita, ya que más parecía un ángel que un ser terrenal: tenía cabello de bellos rizos dorados, ojos de un verde esmeralda y tez muy blanca, aunado a que su padre don Alfonso le concedía todos sus deseos y caprichos.

Josefa Margarita Petronila Aurora Carlota tenía a su servicio -sólo para ella- a 15 sirvientas que se desvivían por atenderla. Pero la insolente chiquilla siempre maltrataba a su numerosa servidumbre, insultándola y sobajándola.

Un domingo, cuenta la leyenda, Josefa salió de misa y se fue a pasear con su séquito de criadas a la plazoleta de Santiago, donde se instalaba un pequeño tianguis o mercado en el que gente autóctona, mestizos y algunos criollos ponían sus puestos de venta de diversa mercancía, principalmente artesanías.

A la niña le llamó mucho la atención una muñeca de barro que vendía una anciana indígena y al acercarse a preguntar por el precio, la mujer, al ver la extraordinaria belleza de su pequeña cliente, le dijo que valía un real (moneda de entonces) pero se la obsequiaba porque nunca había visto a una niña tan bonita, al tiempo que la llenaba de elogios y alabanzas.

Entonces Josefa, con la soberbia e insolencia que la caracterizaban, le contestó con toda grosería a la vieja vendedora que no aceptaba regalos de nadie y menos de una india pobretona y sucia, pues ella era hija de don Alfonso de Arévalo, uno de los hombres más ricos y poderosos de la Provincia.

Así, con toda arrogancia, la doceañera se dio media vuelta y se fue sin llevarse la muñeca. Pero lo que no sabía la presumida Josefa era que esa india humilde a la que había despreciado era nada menos que la bruja maya Xla’baxorón, famosa en el poniente de la península por sus sortilegios y conjuros, y que tras hacer con un chilib en la tierra unos raros signos, le lanzó una maldición a la presumida niña.

Aquí viene lo fantástico de la historia, pues narra la leyenda que a la mañana siguiente, cuando una de sus tantas sirvientas fue a despertar a Josefa, se llevó el susto de su vida al ver en la hamaca de lino de la bella niña, a una espantosa tucha (un tipo de mono araña de la fauna yucateca), que apestaba horrible, pues su olor había minado toda la habitación.

La criada gritó aterrada y enseguida llegaron varios mayordomos que intentaron atrapar a la tucha, pero ésta no se dejó, y tras huir por la casa dando horribles chillidos, perseguida a chancletazos y palazos, así como por los tres perros de la casa, escapó derribando floreros, candelabros y cuanto adorno había a su paso, al tiempo que dejaba un rastro de excremento apestoso, para salir por una de las ventanas y desaparecer.

Alarmados, los padres de Josefa preguntaron por ésta y la criada que halló al pequeño chango les dijo que la niña no estaba en su cuarto. Entonces el señor De Arévalo dio aviso a las autoridades, por lo que el gobernador interino, don Fernando Centeno y Maldonado, envió a 80 alguaciles a buscar a la infante extraviada.

Pero pasaron varios días y no se daba con Josefa. Era difícil que la hallaran, ya que la bella niña, ahora convertida en una fea mona, andaba escondida en las azoteas del vecindario, comiendo semillas o cualquier inmundicia, nada qué ver con los manjares que le servían en la mesa de su mansión.

Así, avergonzada por su nueva figura y arrepentida de su soberbia y altanería, la chiquilla pidió a Dios que le devolviera su anterior cuerpo y el Señor al fin la perdonó y deshizo el conjuro de la bruja.

Tras dos semanas de su desaparición, Josefa, toda sucia y con su ropa convertida casi en harapos, bajó del techo donde había estado refugiada cuando era una mona y sus padres y sirvientes, incrédulos pero felices, la acogieron.

Ya después de un buen baño y restablecida, la arrepentida chiquilla pidió, ahora sí “por favor”, a unas de sus criadas que la llevaran de nuevo a aquel mercadillo del barrio de Santiago, donde se disculpó con Xla’baxorón, la hechicera que le había lanzado el embrujo, y se llevó la muñeca que había despreciado.

Desde entonces a la esquina de las calles 57 por 66 se le conoce como “La Tucha”.

 

La Esquina de la tucha

 

La narración “oficial”

Juan Peón y Ancona cuenta una historia muy distinta y la ubica en años más recientes, a finales del siglo XIX o principios del siguiente. Indica que esa esquina habitaba Caridad, una atractiva mujer cubana que era actriz y cantante de zarzuela, y que incluso había abierto en su residencia una “casa de té” que hacía llamar “La Coca”, donde daba clases de francés y de canto.

Pero la voluptuosa mulata era la atracción de los caballeros meridanos, que rondaban esa casa para ver a la encantadora caribeña, quien era muy simpática y sobre todo coqueta, pues no desperdiciaba oportunidad para “flirtear” con sus numerosos admiradores, parándose en el pórtico de su casa con el cabello suelto, que era frondoso y ensortijado, portando vestidos floreados, muy entallados y con provocativos escotes, que dejaban ver sus pronunciadas curvas, pues la fémina estaba muy bien dotada de atrás y de adelante. Así salía a veces a caminar por las calles del barrio y del centro de la ciudad con pasos cadenciosos e insinuantes que hacían que los varones se derritieran en deseos por esa hembra de piel canela.

Era común ver a chiquillos mandaderos tocar a las puertas de la casa de la cubana llevando un ramo de flores o tal vez un obsequio que le enviaba alguno de sus numerosos pretendientes, acompañado con una tarjetita con su nombre y un mensajito atrevido para la cautivadora mujer con el afán de ser dueño de sus favores carnales.

Eso no podía pasar desapercibido para las recatadas damas meridanas, que envidiosas empezaron a llamar despectivamente a la cubana como “La Tucha”.

Un caballero de nombre don Gonzalo Castro, que era casado con doña Isabel Rodríguez, estaba encandilado con la mulata de fuego, haciendo incluso peligrar su matrimonio con “Chabelita”, que era una mujer temperamental y de muy “pocas pulgas”. Así que un día, al enterarse de los amoríos de “Chalo” con “La Tucha”, fue a confrontarla, armó tal escándalo a la cubana cuando ésta se encontraba dando sus clases de canto, que tras ello, la pobre isleña perdió a todo su alumnado.

Sin dinero ni trabajo, desprestigiada, la mulata no tuvo más remedio que agarrar sus libros de francés y sus cuadernos de música, tomar un barco y regresarse a su isla. Y ya nunca más se supo de la bella Caridad, sin embargo, su paso por Yucatán quedó tan grabado en la mente de los meridanos de esa época que la esquina donde alguna vez vivió aún se le conoce como “La Tucha”.

La versión de los abuelos

La tercera historia sobre esta esquina santiaguera trata de principios del siglo pasado, y la contaban los abuelos, que narraban entonces que por ese rumbo vivía una muchachita tan fea tan fea que la apodaban los chiquillos del barrio “La Tucha”.

Su nombre era Eunice y padecía de varios defectos físicos, pues era tullida, algo jorobada y de ojos saltones. Cuando pasaba cerca de los niños, los más pequeños lloraban de miedo, los medianos corrían para alejarse de ella y los mayorcitos le hacían burlas.

La pobre “Tucha”, acomplejada por su aspecto físico, dejó de salir a la calle, se encerró en su casa y solamente asomaba por el ventanal de barrotes a ver pasar a la gente, que la seguía señalando como la fea del barrio.

Se dice que la infeliz “tuchita” murió de tristeza, y muchos de los vecinos, al enterarse de su fallecimiento, fueron a darle el último adiós al panteón, arrepentidos de haberla fastidiado y burlado tanto durante toda su desgraciada existencia…

 

Recuperado de: Julio Amer   http://sipse.com/milenio/narraciones-de-la-antigua-merida-las-3-historias-de-la-esquina-de-la-tucha-1397.html

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Significado de Apellidos Mayas

Gente de Yucatan

Retomando un poco los temas de la cultura local de Yucatán, les dejo este temas. Muchos de estos apellidos hoy día se han ido “castellanizando” o modificando por el desconocimiento de la escritura correcta en el idioma maya, lo que ha ocasionado variaciones en algunas letras o su total distorsión a tal grado “que se escriben como se pronuncian”.

Cualquier comentario, corrección o sugerencia, háganlo llegar por los comentarios.

 

Apellido Significado
Ac (Ak), tortuga, enano.
Baas Petaca, baúl.
Bacab (bakab), Comediante.
Bak (Bak’) Carne circundante.
Balam Jaguar.
Batún Hacha de piedra, granizo.
Cab (kab) Tierra, miel.
Camal (Kamal) Dos ocasiones.
Can (kan) Serpiente, número cuatro.
Canché (kanché), Serpiente de palo, cama.
Canek (kanek’) Estrella del cielo.
Canul (kanul) Rocío del cielo.
Catzim (katsim) Un árbol (Acacia gaumerii).
Cauich (kawich) Dos rostros.
Ceh (keh) Venado.
Cen (ken) Yo.
Cetz (ketz).
Cex (kex) Exitación, vosotros.
Chablé Lazo extendido.
Chac (Chak) Lluvia, rayo.
Chalé Del verbo lavar.
Chan Pequeño.
Chay Una planta (jathropa aconitifolia).
Chhel (Ch’el) un pájaro.
Chí Nancen, boca, orilla, orla.
Chim Bolsa, escroto.
Chú Calabaza, quemado.
Chuc (Chuck), Carbón.
Cimé (kimé).
Cob (Kob) Maíz picado.
Cocom (kokom) Oidor, planta trepadora con flores amarillas.
Coh (koh) Puma, caro, costoso.
Cool (kook) Maldad, travesura.
Couoh (kowoh) Araña negra ponzoñosa.
Cupul (kupol).
Cutz (kutz) Pavo montés.
Dzab (Ts’ab).
Dzal (Ts’al) oprimir con la mano.
Dzib (Ts’ib) escritor, pintor.
Dzul (Ts’ul), noble, extranjero, señor. Se aplica tambien para decir Caballero.
Ek (Ek’) Estrella.
Euan (Ewan) Punta parada o punta enhiesta.
Hau Dejar, cesar.
Huchím (Huchi) del verbo o moler.
Iz (Is) Camote.
Kantún (K’antun), piedra amarilla; lecho de piedra.
Keb (K’eb), abrir suavemente; una planta, (Psittacanthus americanus).
Ku (K’u), indio, nido).
Kutz (K’uts) Tabaco.
Kuyoc (K’uyoc). Palabra maya usada para referirse al extranjero, al que viene de fuera y es aceptado.
Matú

Regalado u obsequiado de persas o abalorios.

May Casco, terso, espeso.
Maz o Maaz (Maas) grillo.
Mex Barba, pelo.
Miis Barrer, limpiar.
Moh Brasero, dormir junto al fuego.
Mucuy Tortolito. Paloma pequeña
Na Casa.
Nabté Lanza, dardo.
Nah Merecer  ser digno de algo.
Nayal Inclinarse, caer, ser olvidado.
Noh Grande, majestad, mano derecha.
Nuch Unir los cabos de algo.
Och Zorro.
Pacab (Pakab) Banca, dintel.
Pat Constructor, fabricante.
Pech Garrapata.
Peech Duro rígido, sostén.
Pol Cabeza, cincelar, taller.
Pot / Poot E que agujera.
Puc (Puk), desmigajar o desmenuzar.
Puch Acción o efecto de despachurrar.
Tah Una planta (Viguiera delante).
Tamay Una planta (Zulania rossovieae).
Tun Piedra preciosa; en voces compuestas significa simplemente piedra.
Tuz (Tus) imitar, mentir, inventar.
Tzab (Tsab), una constelación; el cascabel de la serpiente.
Tzamá (Tsamá), superior.
Tzek (Tsek’), calavera. Como variación, muchos lo escriben como Tzec.
Uc (Uk) cabra.
Ucán Arbol no identificado.
Uicab (Wikab). miel de abeja.
Uitz (Wits), cerro, montaña.
Uxul Lo último.
Xiu Yerba.
Xol / Xool Báculo, hincar o fijar algo en el suelo.
Xul Término, punta.
Yah Dolor.
Yoc (Yok), agujerear, perforar.

Fuente: UAY Yucatán.

Costumbres y Tradiciones, Mérida, Regionalismos, Yucatán

Hanal Pixan: El Paseo de las Animas 2015 en Mérida, Yucatán (I)

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Una vez más Mérida se hizo presente en su cita anual con sus deudos en el evento de El Paseo de las Animas que es un atractivo cultural donde con derroche de alegría y respeto se hace un homenaje a los muertos. La participación fue muy concurrida y la presencia de los altares notoria pero debo decir que muy recortada ya que se elimino un tramo de tres calles desde el Arco de San Juan (Calle 69 con 64) que en las dos dos ediciones anteriores que me ha tocado recorrer siempre esta han habido exposiciones de dichos altares y una tarima de espectáculos

Mucha gente acudió con sus familias, había quienes iban maquillados simulando calaveras con traje regional o ropa casual, con mascaras o totalmente vestidos para la ocasión. Incluso era posible ver a turistas disfrutando del recorrido y como mencione, algunos iban maquillados.

Se notaba un tanto la falta de coordinación y apoyo en las zonas abiertas al tráfico vial de forma parcial (dos elementos no eran suficientes en cada tramo) y las zonas de lento tráfico peatonal, pero todo esto no hizo mella en la alegría de los participantes.

Bueno, para no aburrirles aquí les dejo unas imágenes del recorrido que se hizo, esperando que sean de su agrado.

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